Logo Francisco Palao
  • Logo Blog Francisco Palao

    Los ingredientes para cambiar el mundo: Tecnologías Exponenciales, Metodologías de Innovación y Mentalidad Emprendedora

    Imagen principal artículo

    Todos soñamos con un mundo mejor. Todos tenemos ideas magníficas que podrían impactar positivamente la vida de las personas que nos rodean o incluso la de millones de personas que ni si quiera conocemos. De hecho, muchas personas lo intentan. Muchas personas intentan transformar sus organizaciones actuales, lanzar nuevas compañías disruptivas o directamente desarrollar nuevos productos o servicios innovadores. Y pocos consiguen hacerlo con éxito, pocos aplican realmente los ingredientes necesarios. En este post no solo realizaremos una revisión de las distintas tecnologías y metodologías de innovación sino también desvelaré un secreto relacionado con el ingrediente más importante: la mentalidad.

    El mapa de las Metodologías de Innovación

    A lo largo de nuestra historia hemos vivido distintas revoluciones industriales, todas ellas provocadas por nuevos avances tecnológicos, que no solo han cambiado el terreno de juego en las distintas industrias, sino que también han cambiado la manera en la que vivimos las personas.

    En 1786 surge en Inglaterra la primera revolución industrial, basada en cambios radicales en los medios de producción al incorporar instrumentos mecánicos de tracción -hidráulicos y a vapor- el telar mecánico y la locomotora.

    Entre 1870 y la Primera Guerra Mundial ocurrió la segunda revolución industrial en Inglaterra, Europa Occidental, EEUU y Japón, siendo desarrollados la electricidad, el bombillo eléctrico, el radio transmisor, el automóvil de combustión interna e iniciadas muchas industrias.

    Al final del siglo XX, surge la tercera revolución industrial motivada por las tecnologías de la comunicación; lo que impulsó la aviación, la era espacial, la energía atómica, la cibernética, los ordenadores personales y las tecnologías la comunicación. Es así como nace Internet.

    Actualmente nos encontramos en las primeras etapas de la cuarta revolución industrial, como resultado de la intersección de múltiples tecnologías exponenciales (llamadas así porque duplican su capacidad cada año o dos años), tales como Inteligencia Artificial, Robótica, Impresión en 3D, Biotecnología, Realidad Virtual, etc. 

    Nadie sabe a dónde nos llevará ésta última revolución industrial. Existen tecnologías, como la Inteligencia Artificial, cuyo desarrollo puede tener efectos (tanto negativos como positivos) inesperados. Si es difícil predecir la evolución de una de estas tecnologías por separado, imaginemos en predecir la evolución del mundo en general combinando todas ellas. No es posible predecir el futuro, nadie puede saber dónde estaremos en unos años.

    En el libro ‘Bold’, Peter Diamandis y Steven Kotler describieron un proceso llamado 6Ds, que cuenta con varias fases que nos facilitan entender el impacto de las tecnologías exponenciales en la industrias en general y en nuestras vidas en particular: En primer lugar todo se Digitaliza (ya que hoy en día aplicamos tecnologías digitales de un modo u otro a casi todo), después de eso nos enfrentamos a un periodo de Decepción (ya que las tecnologías inicialmente no cubren nuestras expectativas), después llega un momento que la tecnología Disrumpe la industria o el mundo como lo conocemos (ya que todo empieza a funcionar de un modo diferente), lo que provoca que todo se Desmaterialice (porque utilizamos aplicaciones de software para realizar funciones para las que antes utilizábamos elementos físicos), llega un momento en el que todo esto se Desmonetiza (ya que los costos bajan) y, finalmente, todas las tecnologías llegan a ofrecernos el efecto más poderoso de todos ellos: la Democratización (porque todas estas tecnologías terminan siendo accesibles a la gran mayoría de las personas). 

    Precisamente la gran diferencia de la cuarta revolución industrial respecto a las anteriores es que las personas, el individuo, está ganando mucho poder al tener acceso a todas estas tecnologías exponenciales y a una abundancia de recursos de distinto tipo. Hoy en día, cualquiera de nosotros puede acceder de una manera abierta a tecnologías (o a personas que nos pueden ayudar a implementarlas) tales como la Inteligencia Artificial, Impresión en 3D, Realidad Virtual, etc.

    Esto hace que haya organizaciones (de todos los tamaños) y personas (de todas las edades y condiciones) que están desarrollando proyectos revolucionarios que están cambiando el mundo gracias a la democratización del conocimiento y de la tecnología en la que nos encontramos. Sin duda, estamos viviendo una de las etapas más emocionantes de toda la humanidad.

    El mapa de las Metodologías de Innovación

    Innovar es apasionante, pero también es arriesgado. Cuando innovamos, nos convertimos en exploradores, estamos recorriendo un terreno por el que antes nadie ha pasado. Nadie puede decirnos cuál es el camino correcto. Las metodologías tradicionales de desarrollo de productos, servicios y de gestión empresarial (centradas en optimizar lo que ya existe) no funcionan para crear algo totalmente nuevo.  Ahora necesitas explorar, recorrer un camino inexplorado, permitiéndote fallar y aprendiendo de ello.

    Ya tenemos la tecnología que nos permite re-inventar el mundo. Ahora necesitamos tener los conocimientos y las buenas prácticas para hacerlo del modo correcto, y a esto nos ayudarán las metodologías de innovación.

    Por un lado, tenemos que responder a la pregunta de QUÉ queremos construir o, mejor dicho, qué necesita el mundo que construyamos. Cuando innovamos (ya sea un nuevo proyecto, una nueva empresa o un nuevo producto o servicio) estamos creando algo por primera vez. Por muy buena que nos parezca nuestra idea, es posible que a los usuarios o clientes finales no les atraiga tanto. Hay multitud de ejemplos de emprendedores y empresas que desarrollan nuevos productos que finalmente nadie utiliza. Y es una pena desperdiciar el tiempo de nuestra vida desarrollando algo que no va a servir para nada.

    Existen una serie de metodologías y herramientas de innovación que nos permiten dar respuesta a la pregunta de qué deberíamos de desarrollar, facilitándonos la labor de definir nuestras ideas innovadoras (que realmente son hipótesis) y también ayudándonos a evaluar si estas ideas son las adecuadas o no (evaluando las hipótesis definidas). Algunos ejemplos de estas metodologías son Design Thinking, Lean Startup, Customer Development, etc. Y a su vez utilizan herramientas como Business Model Canvas, Value Proposition Canvas, etc.

    Por otro lado, también es muy importante saber CÓMO desarrollar los productos, servicios o compañías a las que hemos dado forma utilizando las metodologías y herramientas anteriores. Dado que no sabemos si lo que estamos desarrollando es lo que realmente necesita el mundo, tenemos que ser capaces de adaptarnos rápidamente a las circunstancias de alta incertidumbre en las que nos movemos.

    Hace unos años surgió el movimiento de agilidad, inicialmente centrado en el área de desarrollo de software y posteriormente se ha extendido para uso más general, que da respuesta a la pregunta de cómo deberíamos de construir nuestras ideas innovadoras. Hoy en día, existen una serie de marcos de trabajo (frameworks), metodologías y herramientas, surgidas de este movimiento, que nos permiten dar respuesta a la pregunta de cómo deberíamos construir nuestras ideas innovadoras. Algunos ejemplos son SCRUM y KANBAN.

    Sin embargo, la pregunta más importante a la que tenemos que dar respuesta es POR QUÉ hacemos lo que hacemos. Las personas necesitamos sentirnos auto-realizadas y, para ello, es fundamental conocer para qué hacemos las cosas. Además, es importante ser conscientes que estamos en un momento histórico debido a la aparición de las tecnologías exponenciales, que están generando acceso democrático al conocimiento y a los recursos en general.

    En este sentido, es importante tener en cuenta el nuevo modelo de Abundancia, título del libro en el que Peter Diamandis y Steven Kotler describen cómo las tecnologías exponenciales están dando lugar a un entorno de abundancia en el que las reglas del juego de las distintas industrias están cambiando por completo; ya que los modelos de negocio actuales ya no se basan en vender un producto o servicio escaso, sino en aprovechar la abundancia generada por la tecnología.

    Y son precisamente las Organizaciones Exponenciales (ExO), cuyo modelo fue presentado por Salim Ismail, Yuri Vangeest y Michael Malone en el libro con el mismo nombre, el que describe como los nuevos tipos empresas exitosas son aquellas capaces de conectar y gestionar la abundancia adecuadamente. Para facilitar la aplicación de este modelo, impulsamos hace unos años el desarrollo de la herramienta ExO Canvas, que fue co-creada con la comunidad ExO, y que permite diseñar una nueva Organización Exponencial, conectada con la abundancia, o aplicar los atributos ExO a una organización existente de un modo sencillo.

    Y por último, lo que nos da la respuesta final a la pregunta de por qué hacemos las cosas es el propósito que todas las personas y organizaciones tenemos.  Es por ello por lo que Ángel María Herrera y yo decidimos escribir el libro Propósito Transformador Masivo, donde se presenta una metodología y una herramienta llamada MTP Canvas, que permite a las personas y a las organizaciones descubrir su propósito; es decir, a definir su razón de ser y cómo desean impactar positivamente al mundo.

    Es importante saber que una metodología por si sola no funciona, de nada nos sirve desarrollar el producto correcto si no lo hacemos de la manera adecuada. Y de nada nos sirve desarrollar un producto innovador de una manera ágil si no lo hacemos por el motivo adecuado, no solo para impactar al mundo de una manera positiva sino también teniendo en cuenta la exponencialidad y la abundancia que caracterizan hoy en día el mundo en el que vivimos. Por esto mismo, la respuesta adecuada es la combinación de todas estas metodologías, herramientas y enfoques.

    La pregunta que nos tenemos que hacer para saber cómo combinarlas es qué buscamos. En ocasiones, lo que queremos es transformar nuestra organización actual para que sobreviva a la disrupción externa y/o que aproveche las oportunidades actuales que nos ofrecen las tecnologías exponenciales. En otros casos, lo que queremos es lanzar un nuevo proyecto que tenga éxito en el entorno actual. Es por ello por lo que he dedicado los últimos años de mi vida a crear procesos específicos y meta-metodologías (ya que incorporan las metodologías anteriores) que permiten transformar organizaciones existentes y lanzar nuevas iniciativas de alto impacto.

    Si lo que buscamos es transformar una organización tradicional en una Organización Exponencial podemos utilizar la metodología ExO Sprint, que consiste en un proceso de 10 semanas, que incorpora una combinación de las metodologías previas, que nos dará como resultado una serie de mejoras del negocio actual y una serie de iniciativas disruptivas que eventualmente podrán liderar nuestra industria en la era de la exponencialidad y de la abundancia.

    La metodología del ExO Sprint (junto con el ExO Canvas) fue publicada en el libro ‘Transformación Exponencial’, que escribí junto con Salim Ismail y Michelle Lapierre; y en el que reconocimos a más de 200 personas que contribuyeron con su feedback para el desarrollo de la versión final de la metodología.

    Si lo que buscamos es evolucionar una idea o startup en fase inicial en una Organización Exponencial y/o orientada a propósito podemos utilizar la metodología Purpose Launchpad, que consiste en un proceso iterativo que evolucionará de manera continua nuestra iniciativa hasta hacerla sostenible, utilizando para ello tecnologías exponenciales y el conjunto de todas las metodologías de innovación anteriormente mencionadas.

    La metodología Purpose Launchpad comencé a desarrollarla y a probarla con distintos proyectos hace varios años y también cuenta con un grupo de más de 150 personas dwe todo el mundo que han contribuido a su versión final. Recientemente hemos lanzado un proceso piloto para testear la metodología y se está utilizando en cientos de proyectos en todo el mundo en el que los colaboradores oficiales la están utilizado en iniciativas reales para aprender e incorporar mejoras finales a la metodología, que verá la luz en pocas semanas.

    La buena noticia es que todas estas metodologías y procesos los hemos publicado siempre de manera abierta y están a disposición de todos. De este modo, no solo las tecnologías exponenciales son accesibles a todo el mundo, sino que también democratizamos el acceso al conocimiento relativo a las metodologías de innovación. Ya solo nos falta el ingrediente principal para tener un impacto positivo de manera exitosa: la actitud adecuada.

    La Mentalidad Emprendedora

    Hay personas y empresas que se jactan de utilizar la última tecnología, mencionando continuamente las palabras de moda (buzzwords), tales como Inteligencia Artificial, Blockchain, Internet de las Cosas, etc.; y creyendo que simplemente utilizando estas tecnologías van a crear algo de valor.

    Del mismo modo, hay personas y empresas que repiten continuamente las palabras clave de las metodologías de innovación más relevantes, tales como Hipótesis, Abundancia, Agilidad, Lean, etc.; y creyendo que por incorporar esos conceptos a lenguaje habitual (sin que esto conlleve un profundo cambio en su manera de ver el mundo) van a conseguir los resultados que ellos desean.

    Si algo he aprendido a lo largo de mi experiencia desarrollando proyectos innovadores, es que la clave no es la tecnología ni la metodología que utilizamos para crear algo nuevo; lo más importante es la mentalidad, la manera en la que pensamos.

    Cuando creamos algo nuevo somos principiantes. Eso quiere decir que tenemos que estar abiertos a desaprender y a aprender nuevas maneras de hacer las cosas continuamente.

    Cuando creamos algo nuevo somos exploradores. Eso quiere decir que no podemos trazar un plan definido, que tenemos que sentirnos cómodos con la incertidumbre.

    Cuando creamos algo nuevo somos artesanos. Eso quiere decir que tenemos que implicarnos hasta el último detalle en lo que hacemos y que tenemos que ser nosotros mismos los que podamos hacerlo todo, para aprender mientras lo hacemos y tener la capacidad de cambiar las cosas de manera ágil.

    La tecnología está al alcance de todos y las metodologías también, pero lo que realmente nos permitirá tener éxito o no, es no quedarnos parados ante el cambio del entorno, atrevernos, lanzarnos, estar dispuestos a fallar. Y cuando hayamos fallado (porque fallaremos), levantarnos, aprender e intentarlo otra vez. Y cuando hayamos tenido éxito, no pensar que ahí se termina todo, seguir evolucionando de manera constante, del mismo modo que lo hace nuestro entorno, y no quedarnos parados. Lo más arriesgado es no arriesgar.

    La actitud es la clave de la vida. Como decía Charles Darwin: “Las especies que sobreviven no son las más fuertes, ni las más rápidas, ni las más inteligentes; sino aquellas que se adaptan mejor al cambio”. Y esto aplica también a las personas y a las organizaciones, a la hora de adaptar nuestros modelos actuales y de crear nuevos productos, servicios o proyectos de cualquier tipo.

    De hecho, el secreto que me gustaría revelar en este post es que cuando diseñé el ExO Sprint y el Purpose Launchpad no lo hice solamente con la intención de combinar las posibilidades que nos brindan las últimas tecnologías exponenciales y las metodologías de innovación, sino con la intención de actualizar la mentalidad de las personas que utilizan estos procesos.

    Las personas de un entorno corporativo que implementan el proceso ExO Sprint eliminarán de su cultura el impacto que tiene el sistema inmunitario corporativo (que siempre ataca los procesos innovadores), se convertirán en intraemprendedores y permitirán que la organización se transforme de un modo exponencial. Por otro lado, las personas de un entorno emprendedor que utilizan el proceso Purpose Launchpad se darán cuenta que son exploradores y que el objetivo no es ejecutar un plan determinado sino buscar de manera iterativa la mejor manera de alcanzar nuestro propósito de una forma sostenible y, posiblemente, exponencial.

    Yo creo que el emprendedor nace y también se hace, la mentalidad emprendedora se puede adquirir, todos podemos evolucionar. La clave es no limitarnos a ser tecnólogos y tampoco a ser metódicos; la clave es no dejarnos llevar por las tecnologías ni por las palabras de moda, que nos pueden hacer caer en la trampa de que lo sabemos todo, sino esforzarnos por actualizar nuestra mentalidad para tener la actitud adecuada, y utilizar las tecnologías y las metodologías como parte de las herramientas que nos permitan hacer nuestro propósito realidad.

    Como decía Steve Jobs: “Las personas que están lo suficientemente locas para pensar que pueden cambiar el mundo, son aquellas que lo cambian”. Mantengamos los pies en el suelo, utilicemos la tecnología y las metodologías que funcionan, pero no dejemos de soñar. De este modo, no solo haremos nuestros sueños realidad, sino que también cambiaremos el mundo.